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WeWork, un caso de no éxito
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WeWork, un caso de no éxito

En menos de un mes, WeWork pasó de ser una compañía con un valor récord, a perder más de 2 tercios de su valor. Es un caso de estudio sobre los errores que se pueden cometer cuando una gran inversión carece de un destino estratégico y del acompañamiento de los inversionistas.

La empresa fundada por Adam Neumann y Miguel McKelvey arrancó en 2010 en el centro de Manhattan con una propuesta para ofrecer espacios de trabajo en un ambiente moderno y colaborativo.

Para 2015 la empresa cuadruplicó su valor llegando a 10.000 millones de dólares, con más de 23.000 clientes rentando espacios en 32 edificios.

Fuente: Bloomberg.com

Su apuesta innovadora de espacios de ‘co-working’ se estableció como una oportunidad para los emprendedores que buscaban espacios para generar alianzas y buscar propósitos más allá de su propia empresa. Una idea inspiradora.

En 2017 SoftBank (que ha invertido en compañías como Slack, Nvidia y Flipkart, entre otras) invirtió más de 8 mil millones de dólares en WeWork, llevando su valor total a más de 20.000 millones de dólares. Con ese movimiento, la empresa llegó a contar con 485 edificios en todo el mundo, cubriendo los cinco continentes.

En 2019 dos cosas potenciaron el valor de WeWork hasta los 49.000 millones de dólares. Por un lado, SoftBank anunció una potencial inversión de 16.000 millones de dólares y por otro se hizo oficial la oferta pública de venta de la compañía en la bolsa de valores.

Sin embargo, muchos expertos del sector inmobiliario empezaron a comparar el valor real de la compañía frente a competidores como IWG (International Workplace Group, también conocida como Regus) que presentan mejores registros de ganancias.

El resultado fue que la competencia es un mejor negocio, casi en todas las áreas medibles excepto valuación: extensión total en metros cuadrados, miembros, cantidad de edificios, países en los que hacen presencia, ingresos y utilidades.

Con la inversión de SoftBank, WeWork empezó a hacer inversiones en otros sectores que resultaron desconcertantes para quienes esperaban su salida a la bolsa de valores. “Cuando ves a una startup del sector inmobiliario comercial invertir en una compañía que genera olas para practicar surf en ambientes cerrados y en una escuela, sabes que algo ha salido mal”, asegura Shira Ovide, columnista de Bloomberg.

Fuente: Bloomberg.com

A inicios de 2019 WeWork lanzó su marca: We Co (comprada personalmente por Neumann). Con ella crearon la escuela WeGrow, que tuvo que cerrar este mismo año luego de la pérdida de valor de la compañía.

En agosto se supo que WeWork les había pagado a sus cofundadores durante 2019 más de 5.900 millones de dólares por el uso de ‘We’, basándose en el valor de la compañía y un análisis de un tercero.

“Este es solo uno de muchos ejemplos de cómo el liderazgo corporativo, incluyendo a Adam Neumann parecen encontrar oportunidades para enriquecerse a si mismos a expensas de los inversionistas y de la compañía”, afirma Ellen Huet reportera de Bloomberg.

En seis meses de 2019 WeWork había perdido más de 690 millones de dólares, llegando a un total de más de tres mil millones de dólares de pérdidas en los últimos tres años. Esto demostró que la empresa no estaba lista ni para estar en la bolsa de valores, ni para proteger los intereses de sus inversionistas.

Se reversó la oferta pública de la compañía y debido a la pérdida de valor, tuvo que despedir a cientos de empleados, pero no tenía dinero en efectivo suficiente como para responderles a ellos con sus respectivos pagos y liquidaciones.

A pesar de que SoftBank invirtió otros 9 mil millones de dólares para rescatar a la compañía, su valor no superó los 8 mil millones de dólares. Incluso la empresa acaba de anunciar un recorte de más de 2.400 empleos, el 20% de su fuerza de trabajo.

¿Qué fallo en este caso? Muchos consideran que en la junta directiva de la compañía hacía falta la voz de la experiencia. Los inversionistas se enfocaron en facilitar el acceso a los recursos para lograr un crecimiento rápido, sin hacer un seguimiento serio de las inversiones.

Una escasa asesoría y un cuadro directivo carente de experiencia dieron al traste con una idea innovadora que tenía una proyección interesante.

Después de tantos cambios en este año, es imposible que la empresa alcance de nuevo una valoración de más de 40.000 millones de dólares. Ahora muchos se fijan en su competencia. Para invertir en ella.

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